REFLEXIONES SOBRE LA SEMANA SANTA 2009

2009, GRACIAS POR TANTO...

           Con la serenidad y algo de descanso que nos traen los días de Pascua que estamos viviendo, podemos intentar hacer un somero balance de lo que han sido la Cuaresma y la Semana Santa del 2009, con el ánimo de poner el acento en todo lo positivo que hemos vivido y tomar en cuenta lo negativo, agradeciendo siempre el trabajo en común de tantas personas y la colaboración de muchas más, y dando gracias a Dios por permitirnos sentir y estar en tantos momentos sublimes, que nos reafirman como cristianos y cofrades. Nuestra más sincera felicitación a todos los cofrades de Espejo, por su  compromiso para mejorar nuestra Semana Santa con su trabajo y generosidad en cada una de las Hermandades y en la Agrupación de Cofradías.

             La única a la que nunca convocan las campanitas muñidoras al alba del Viernes Santo, la lluvia, se derramaba como estaba previsto a eso de las diez de la mañana sobre la cofradía, que había iniciado una Estación penitencial histórica, pues el Señor estrenaba o mejor “reestrenaba” su túnica antigua. Poco tiempo pudimos disfrutar de verlo caminar con más elegancia que nunca, tan solo hasta la calle El Cerro con un cortejo solemne y respetuoso entre muchos nazarenos y promesas. La Virgen lució espléndida, con una nueva cinturilla bordada en oro, hasta la calle “Holilla”.

Luego, los plásticos, las emociones y cierta prisa “controlada” para regresar cuanto antes a la Parroquia; afloraron una vez más los sentimientos de respeto, compromiso y responsabilidad que ya nos eran familiares…; nazarenos, costaleros, promesas, bandas de música, capilla, todos al mismo son, ocupando cada uno su lugar, sin carreras ni nerviosismos. Llovía, y el agua mojaba, pero era Viernes Santo y había que estar con el Nazareno, aunque un plástico protegiera del agua su figura, que no de las oraciones emocionadas, en especial las de tantos mayores y enfermos que ansiaban verlo pasar como siempre.

A pesar de la singularidad del día no faltaron algunas saetas, ni la emoción de las Caídas, ni las notas de la sin par Capilla, ni algún pestiño que supo a gloria, ni siquiera el traicionero sol que iluminó por unos instantes el soberbio discurrir del palio de la Virgen de los Dolores por la Carrera al son Campanilleros, como cualquier otro Viernes Santo, culminando brillantemente con el Stabat Mater en la Plaza.

  Sin duda el tiempo se llevará al olvido la mitad de lo que pudimos vivir en las escasas tres horas de procesión, pero también nos dejará imborrable el recuerdo de una entrada en el templo casi imposible, entre un silencio atronador, envuelto por las notas de un estremecedor Miserere. Gracias a la multitud que como nunca llenó el templo y como nunca supo estar, gracias por sus desvelos para estar en el instante necesario a los  miembros de la Capilla y a cada uno de los músicos de la Banda; gracias también a la banda de la Centuria Romana por su compostura y por rendir honores a las imágenes bajo una verdadera manta de agua. Gracias en definitiva a nazarenos, costaleros y promesas, hermandades, párroco y autoridades por su compromiso, respeto y colaboración en un Viernes Santo en el que sólo sobró la lluvia.

 Quede constancia también del agradecimiento de la Junta de Gobierno por todas las muestras de felicitación recibidas tanto por la restauración de la túnica del Nazareno como por la edición del libro de D. Miguel Ventura sobre la historia de la Cofradía, presentados en sendos actos de profundo sabor cofrade. Enhorabuenas que compartimos con todas aquellas personas que han hecho realidad estos proyectos con su entrega y generosidad, y que, aunque suene reiterativo, fueron históricos para la Cofradía y para Espejo, cerrando con broche de oro un aniversario que ha sido provechoso y feliz para todos.

LA JUNTA DE GOBIERNO.

 

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